Alberto Medina Méndez

Consentir lo inadmisible

En tiempos como estos, que parecemos entregados, resignados, con absoluta bronca e impotencia, es bueno revisar ideas y tratar de entender lo que está pasando.

Ciertos hechos, algunos malos hábitos, parecen haberse incorporado al paisaje cotidiano y vinieron para quedarse aparentemente. Es que la sociedad ha iniciado un proceso de naturalización de sus errores, considerando normal, a lo inaceptable.

La corrupción es, en ese sentido, uno de los paradigmas más fuertemente instalados en la comunidad. Ya es parte de la escenografía y empezamos a asumirla como una cuestión con la que debemos convivir.

Hasta hace poco, solo repetíamos aquella cita, que se atribuye a Benjamín Franklin, que dice que “en este mundo no se puede estar seguro de nada, salvo de la muerte y los impuestos”. Pues habrá que agregarle de algún modo una nueva certeza, la de cohabitar con la corrupción.

Que la política haya hecho un despliegue de sus artes, perfeccionando la forma en la que se financia, que los perversos sigan aprovechando sus éxitos electorales para enriquecerse a costa de la ingenuidad de muchos, y la pasividad de otros, puede admitirse como esperable. Pero lo que no es aceptable, es que una sociedad que despotrica contra la deshonestidad acepte mansamente esa realidad, con impotencia, se entregue y claudique.

La inútil retórica que intenta repartir responsabilidades entre los que corrompen y los corruptos, no justifica a los espectadores de esta historieta. Somos parte del sistema. Lo que ocurre, sucede, por nuestro silencio, indiferencia y complicidad, aunque esta parezca involuntaria. La sociedad toda, parece superada por su impotencia, por no encontrar el modo de superar este presente.

Que existe un sector prebendario en la actividad pseudo privada no caben dudas, y es importante aclarar que llamarlos empresarios sería ofender a quienes toman riesgos a diario y realmente merecen llevar ese nombre.

Pero la corrupción no existe porque unos son los malos y otros los buenos. Seguir recorriendo el ingenuo diagnostico de que este es un problema de moral, de dirigentes que se tuercen en el camino, es probablemente demasiado infantil.

La corrupción tiene muchas explicaciones, pero fundamentalmente su denominador común es que alguien puede contratar discrecionalmente, decidir en forma arbitraria, le resulta posible tomar definiciones con poco nivel de consulta y control, porque no hay transparencia y cada vez mas tenemos un estado gigantesco, que crece porque una sociedad demandante pretende delegar todo en el paternalismo del sector público.

Hay que asumir las ideas que se defienden y hacerse cargo de ello. Un Estado grande implica, altos niveles de discrecionalidad, y eso es directamente proporcional a los niveles de corrupción

Luego, habrá matices, dirigentes más honestos y de los otros, pero debe preocupar lo estructural, y no lo anecdótico. No se trata solo de personajes mejores y peores, sino de sistemas que permiten que todo esto sea posible, y que nadie, ni los que gobiernan, ni los otros, están dispuestos a modificar.

Asumir que este es un problema de algunos, es hacer un reduccionismo improcedente. Culpar a los que están y eximir de culpas a los que no gobiernan, es no entender cómo funciona. Que la casta, la corporación política y la de los intereses que defienden esta dinámica, perseveren en su creatividad, y sigan encontrando ocurrentes modos de permanecer en su inercia, no nos puede extrañar.

Lo inaceptable, es que la victima de esta historia, el electorado, la ciudadanía, siga avalando con su connivencia esta continuidad, bajo débiles argumentos como aquel que dice que “no se puede hacer nada”.

O peor aún, justificando su postura timorata en el “todos roban”. Está claro que ésta visión muestra el nivel de impotencia y de resignación que nos invade. Pero asumir que las cosas no pueden ser modificadas sin entender el problema e intentar seriamente cambiar el rumbo, no es saludable, para estas generaciones y mucho menos para las que vienen y esperan de nosotros, con consistencia por cierto, un gesto adecuada, el correcto.

Tan patética es la percepción de la sociedad que muchos aceptan la perversa reflexión de asumir aquel “roba, pero hace”, como si una cosa justificara la otra, y como si el hecho de ser ejecutivos y promover obras, lo eximiera de responsabilidades. Es más, muchas veces, esa ejecutividad, es la que explica claramente los altos índices de corrupción. Más se puede robar cuanto más se puede mostrar.

No quedará fuera de este recorrido la temible frase de “estos roban más”, como si fuera una cuestión cuántica la que define la moralidad de los actos. Algo así como que si roban poco está bien, pero si roban mucho esta mal. Completa el pobre paisaje aquello de “pero los otros eran más burdos”, como si se tratara de una cuestión de formas, de sutilezas, de disimulos.

El tema de la corrupción es complejo, pero su solución pasa por enfrentarlo con el diagnostico preciso y no de eludirlo, pensando que se trata solo de personajes deshonestos. El sistema es corrupto, no los seres humanos. El esquema vigente lo hace posible, y no la malicia de los circunstanciales actores. Hasta que no asumamos la gravedad del asunto, y los ciudadanos no decidamos dejar de ser funcionales a esta realidad, por lo visto y por algún tiempo, seguiremos en esta dinámica de consentir lo inadmisible.


- Por Alberto Medina Méndez -
- Desde Corrientes - Argentina -


Volver

 
Temp.: 21,3º - H: 70,0
ARCHIVO
Links amigos
Altura de los ríos
1) Paso de los Libres - 2,46 mts.
2) Yapeyú - 2,55 metros
3) La Cruz - 2,96 metros
Mercosur
Imagen en Curuzú
Zoom de Imagen
Fotos | Un alto en sus tareas diaria en el lugar de trabajo. Noemí Ramirez y Cristina Schattenoffer, las chicas de la sede de la Sociedad Rural de Curuzú Cuatiá, accedieron a posar para la cámara de este medio periodístico.
Opinión
Por Leonardo Mindez
Exclusivo: el ranking de los 11.431 pasajes que canjearon los 72 senadores en 2018
Desarrollo Integral | Peronistas, macristas, radicales y kirchneristas cambiaron tickets que no utilizaron por dinero, en una práctica transversal de la que no se brinda información oficial. Nueve senadores canjearon todos sus pasajes y se llevaron cerca de un millón de pesos de sobresueldo. Otros pesos pesados de la Càmara como Fernando "Pino" Solanas, Adolfo Rodríguez Saá,, Rodolfo Urtubey y Maurice Closs, tambièn canjearon sus respectivos pasajes.
Espectáculos
Cine internacional
Danny Trejo en la Argentina
Desarrollo Integral | El actor norteamericano de ascendencia mejicana Danny Trejo, llegó al país para filmar una película con Miguel Ángel Solá y Juan Gil Navarro. "La sombra del gato", la flamante película de suspenso dirigida por José Cicala, con Mariano Martínez y Araceli González al frente, comenzará su rodaje este mes en la Argentina y su estreno está pautado para el año próximo.
© Copyright 2008-2009 www.imagendeprensa.com.ar | All rigths reserved | Paso de los Libres - Corrientes - Argentina
CONTACTO | imagendeprensa@hotmail.com
Sistema PeGaSuS - DESARROLLADO POR www.chamigonet.com.ar